miércoles, 21 de julio de 2010

Capitulo 3.

Sr. nuddles Finch

A la mañana siguiente Elinor despertó con un ojo pegado de lagañas, con baba seca en la boca y 3 gatos en la cama, uno justo arriba de sus pies, otro alado de ella y otro roncando a lado de su cama.
Se estiro, balbuceo algunas maldiciones por el dolor de su espalda, creo que eh dormido chueca toda la noche y atormentada por esa carta y mas por aquella persona que se decidió a escribirla, en fin pensó.

Se dirigió al Baño a darse una Ducha de media hora como acostumbraba cada mañana, la dichosa carta no podía salir de su mente.

En la otra casa, estaba su vecino el Sr. Nuddles Finch mejor conocido como Sr. finch, gruñón, testarudo, necio, holgazán por los años que se cargaba encima.
El era un Hombre de unos 73 años de edad grande pero no tan tan grande como su perro Baches que el si tenia toda una eternidad en esa casa, dormido y apenas podía seguir caminando. Desde luego se podía notar que de joven había sido un hombre alto pero al pasar los años un bulto se fue formando en su espalda lo que hizo que perdiera estatura, era delgado y olía a cajón de medicinas aunque diario se bañara a primera hora del Sol. Su vida no era muy diferente a la de Elinor pues los 2 eran viejos & solos lo que no los hacia muy distantes, se levantaban temprano, se bañaban, desayunaban cereal de fibra uno con arándano y otro con ciruela pasa, se asomaban a la ventana se sentaban leían. En fin hacían muchas cosas parecidas pero jamas habían tenido en gusto en hablarse, ni siquiera de cruzar miradas. Ni para un Buenos Días. Era como si ninguno existiera para el otro.

A esa tarde a Finch le tocaron la puerta tan fuerte que su viejo perro salio infortunio hacia abajo de la cocina. El balbuceando maldiciones abrió la puerta casi con las ganas de azotarla en la cara del presente. Pero nada mas y nada menos que el cartero, Buenas tardes Don, aquí le traigo su correspondencia. Parecía que había ocurrido lo mismo con Elinor, El mismo cartero, La letra de Elinor, Cual el no sabia que era ella ni ella sabia que era el, el Sorprendido y meditabundo la observo un rato y sin darle mas vuelta al asunto la abrió y comenzó a leerla empiezo por la primera letra hasta que llego al final. Su expresión reflejaba incomodidad, emoción pero su sentido de rechazamiento era mas fuerte y pensó 500 veces mas antes de contestarla y reenviarla a su remitente.

Mientras Elinor esperaba impaciente la respuesta, esperaba que no fuera alguna broma, pues su corazón ya era lo bastante delicado para ese tipo de cosas absurdas pero poderosas.

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