lunes, 11 de octubre de 2010

Capitulo 5.

Un plato con de cerezas.


El señor nuddles paseaba sus cansadas piernas por el pintoresco barrio, esa tarde era hermosa. Llegando hasta el parque de la esquina de la otra cuadra sintiéndose agotado decidió tomar un descanso y en una pequeña banca de parque ahí estaba el mirando las palomas y una joven pareja de enamorados, en la cara se les veía unos 15 16 años a lo mucho, tan enamorados que a su mente una vaga idea llego, pero el perdido en las palomas la ignoro, aquella idea que atormentaba a Elinor.

Llegando a su casa, el viejo encendió le televisor y al pasar el tiempo se quedo profundamente dormido tan dormido que ni la puerta oyó cuando alguien llamaba. Pasaron 2 horas y el seguía perdido en sus sueños hasta que la televisión perdió señal e hizo un ruido infernal, de un salto quedo despierto como una lechuza. Se froto los ojos y se deslizo ala ventana a tomar un poco de aire fresco, la tarde seguía tan bella y tranquila como hace unas horas, volteo izquierda y derecha nada pero en la puerta había algo que el aun no notaba, bostezo y fijo su mirada a un par de niños jugando en la calle alado de el en la mesita del teléfono yacía un tazón de cerezas, tomo 1 2 3 hasta casi terminarlas. El viejo se deslizo hacia su pieza para descansar de aquel día tan largo.

Mientras tanto en la casa de alado Elinor empacaba unas mudas de ropa, decidía a pasar unos Días fueras en el campo le haría mejor para sus viejos huesos y aliviar su mente, estaba tan enredada como el estambre con el que sus gatos jugaban día y noche. En lo que empacaba en su tornamesa puso un poco de "Ray charles" una vieja solitaria y romántica en el fondo.
Un plato con cerezas recién lavadas la esperaban alado de la televisión, pues en unas horas su tren partiría y para perder tiempo termino con el platon de cerezas y la central era su destino, le encargo a una vecina que cuidara todos sus gatos solo estaría ausente 3 Días. Despidiendose de cada gato partió hacia el norte.